Joyería Sant
El nuevo espacio de Joyería Sant, diseñado por Francesc Rifé Studio, inaugura una nueva etapa en la trayectoria de la firma fundada en 1931. Tras casi un siglo en su emblemático local de Carrer de Petritxol, la joyería amplía ahora su presencia en la ciudad con un proyecto en el Passatge Mercader que busca traducir la precisión del oficio en arquitectura. Una selección de materiales pensados para perdurar, como las propias joyas que le dan sentido.
No se trata de una boutique al uso, sino de un espacio pensado desde la lógica del oficio. Cada elemento ha sido diseñado con la misma exigencia que define su trabajo: carpinterías de ejecución precisa, vitrinas tapizadas en terciopelo y un acceso en acero tratado hasta adquirir un matiz que evoca el oro viejo. Precisamente, la puerta de entrada actúa como umbral físico y conceptual entre la ciudad y el interior. Su peso y materialidad condensan la idea de permanencia que guía al propio proyecto.
En la plant a principal se concentran la zona de exposición y la atención al cliente. La madera de roble y una moqueta gris verdosa configuran una atmósfera íntima y funcional. Un gran mostrador - expositor recorre longitudinalmente uno de los lados. Tras él, una fina poyata de madera actúa como repisa expositiva, acogiendo desde dibujos originales de la joyería hasta obras de arte y objetos que dialogan con el universo material de Sant. En el lado opuesto, una zona de espera y tres escritorios de atención refuerzan la idea de cercanía y discreción. Los sobres de piel oscura de estos escritorios están pensados para realzar la presentación de las joyas ante el cliente. Al fondo, un despacho privado, filtrado por persianas venecianas — idénticas a las del escaparate —introduce un juego de transparencias y veladuras que permite controlar cuánto se revela de lo que ocurre en su interior.
La planta inferior adopta un lenguaje más libre. Diseñada como espacio polivalente, acoge exposiciones de arte y artesanía que amplían el universo de la joyería hacia otras disciplinas, además de albergar la zona de taller y office. Aquí, las texturas se intensifican, como el proyectado gris del techo, que aporta un carácter más industrial y contemporáneo. Una mesa a medida preside el espacio junto a un banco continuo que se transforma en poyata y, posteriormente, en uno de los estantes de una vitrina expositiva, donde se muestran piezas de diferentes colaboradores.
En conjunto, la intervención propone una lectura actual del legado de Sant: una joyería entendida no como escaparate, sino como experiencia.
- Jahr
- 2025




